Tres
compositores con sentido del humor.
por
José Santos Leal
El mundo de la música está repleto de ejemplos musicales que derrochan sentido
del humor: ya se trate de música lírica, sinfónica o camerística, son
muchos los compositores que han plasmado su caracter jovial en sus
composiciones. De todos ellos hemos seleccionado tres de diferentes periodos y
nacionalidades que quizás resulten especialmente significativos.
HAYDN

Franz Joseph Haydn es muy recordado por su música sinfónica, honrado por músicos historiadores que lo apodaron “El padre de la sinfonía”. Nacido en el pequeño pueblo de Rohrau, en Austria, el 31 de marzo de 1732. El sentido del humor y la actitud positiva de Haydn lo hizo favorito entre otros músicos. Haydn compuso, entre otras cosas, unas ciento cuatro sinfonías, algunas con títulos muy curiosos como “El golpe de timbal”, “La sorpresa”, “El reloj” ó “Los adioses”. Ésta última - sinfonía nº 45 - es una de las más célebres.
En el último movimiento de esta sinfonía los músicos de la orquesta van abandonando sucesivamente el escenario hasta quedar sólamente dos violines. Esta curiosa característica tiene una explicación: Haydn, que trabajaba al servicio del príncipe Esterhazy, quería hacer ver a su patrono con sutileza y con humor que sus músicos y él mismo llevaban demasiado tiempo en el palacio de verano del príncipe y deseaban volver con sus familias. Al mismo tiempo, se trataba de una manera de protestar ante el príncipe por los despidos de algunos de los componentes de la orquesta.
En otra de sus sinfonías: La sorpresa, el compositor incluyó en medio de un pasaje muy suave y en pianissimo un tutti orquestal (todos los instrumentos a la vez) con la intención de despertar a los oyentes que se hubieran quedado dormidos durante la interpretación.
Te proponemos la audición de las dos sinfonías que hemos citado. Aquí puedes descargarlas en formato midi (*)
SATIE
El
francés Eric Satie, nacido
el 17 de Mayo de 1866,
es otro ilustre
ejemplo del sentido del humor aplicado al mundo de la música: basta con echar
un vistazo a algunos de los títulos de sus obras: Tres
piezas en forma de pera, Música de mobiliario destinada a ser ignorada,
Sonatina burocrática, Tres danzas al revés, Preludios
flacos, Tres valses distinguidos de exquisito mal gusto, Verdaderos
Preludios blandos para un perro o Cosas vistas de derecha a izquierda sin
gafas.
Sin embargo, Satie hizo del sentido del humor y de la excentricidad su sello
personal, no solo en su obra sino en toda su vida. En una ocasión, Satie pidió
al músico que iba a interpretar una obra suya, que repitiera 840 veces -para
que la duración de la obra alcanzara las veinte horas- los 52 compases que
integran la partitura. No en vano, Claude Debussy le definió como "músico
medieval y dulce, perdido en este siglo". Y él mismo declaró: "He
llegado a un mundo muy joven en un tiempo muy viejo".
En
un texto titulado "Lo que soy", con el que se inauguran sus "Memorias
de un amnésico", Satie escribe:"Todo el mundo os dirá que no soy
un músico. Es verdad, desde el principio de mi carrera me clasifiqué enseguida
entre los fonometrógrafos. Mis trabajos son pura fotométrica. Se verá que
ninguna idea musical ha guiado la creación de mis obras. La reflexión científica
es lo que domina. Por lo demás, me lo paso mejor midiendo un sonido que escuchándolo
. ¿Qué no habré pesado o medido? Todo Beethoven, todo Verdi. La primera vez
que utilicé un fonoscopio, examiné un Sí bemol de tamaño medio. No he visto
nunca, les aseguro, cosa más repugnante. Llamé a mi criado para que lo
viera".
A continuación te proponemos algunas de sus piezas para piano:
ROSSINI

Nuestro tercer hombre, en lo que al humor y la música se refiere, es el gran Rossini, nacido en Pesaro, Italia, el 29 de febrero de 1792. Conocido especialmente por sus óperas cómicas (en un famoso encuentro con Beethoven, éste le indicó que siguiese componiendo muchos "Barberos de Sevilla"). Basta con acordarse de algunas de las más célebres melodías de Rossini para percibir en seguida el sentido del humor que las rodea. Recomendamos especialmente las oberturas de sus óperas: (Guillermo Tell, El barbero de Sevilla, La cenicienta).
Rossini
fue un compositor de enorme éxito en su tiempo, hasta tal punto que en 1829,
a los 37 años de edad, dejó prácticamente de componer y se dedicó a
disfrutar de la vida y de la riqueza que había acumulado. A Rossini le
gustaban los placeres de la vida, especialmente el culinario. Una
noche, al salir de un concierto al cual acababa de asistir el compositor, se
acercó una señora.
–Maestro
–le dijo–, ¡finalmente puedo contemplar esta cara genial ,que solo conocía
por retratos! No se puede equivocar: Ud. tiene en el cráneo la joroba de la música.
–¿Y
que me dice de ésta, señora? –Contestó Rossini tocándose la barriga–.
Ud. no puede negar que sea aún más visible y desarrollada. Y es cierto que
mi verdadera joroba es la gula.
En
1864, el Barón Rothschild le mandó como regalo unos racimos de las
maravillosas uvas de sus invernaderos, y recibió esta respuesta:
–¡Gracias!
Su uva es excelente, pero no me gusta mucho el vino en pastillas.
El
Barón entendió la alusión, y le gustó tanto este divertido comentario, que
hizo mandar en seguida al Maestro un tonelete de su mejor Chateau-Lafitte.
Proponemos la obertura de la ópera Guillermo Tell, especialmente su famoso final. Por cierto: ésta es la última ópera que compuso antes de retirarse.
*
El formato MIDI es un fichero informático que contiene la información
musical pero no los sonidos en sí. Por ese motivo, la calidad musical del
archivo depende de la configuración de audio del equipo en el que se vaya a
escuchar y, en general, el resultado sonoro suele ser defectuoso. Sin embargo,
estos archivos tienen la ventaja de que permiten, con un software adecuado,
ver las partituras de cada instrumento y editarlas.